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El río Guadalaviar nace en la sierra de Albarracín, provincia de Teruel, en la localidad de Guadalaviar que le da nombre. Conduce al viajero hasta la ciudad de Albarracín, si es capaz de seguir su curso, por barrancos desgastado entre paredes prácticamente verticales de varios metros de altura. Su recorrido es de auténtica belleza y bien merece la pena detenerse a observarlo detenidamente. Ya en Albarracín recorre entre montañas la ladera de la ciudad serpenteando bajo sus pies, primero hacia el sur para cambiar después su rumbo hacia el norte. Se ha abierto camino entre el pueblo y la montaña para formar uno de los más bellos paisajes que puede ofrecer la ciudad. |
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